14 de julio de 2014

No sé

La sensación de ausencia eterna es algo que no le deseo a ningún ser dependiente sobre la faz de la tierra.
El vacío. El ardor en el estómago. La búsqueda furtiva por algún elemento visual que no atente contra la cordura en al menos 2mts a la redonda y nada, todo quema.
Todo encuentra su paso a través del organismo y destruye y encoge, sobretodo el corazón y los pulmones y no sé, todo lo que existe dentro de las costillas, hasta que después de varias lágrimas, todo ese contenido, desaparece y queda un hueco estúpido y sin sentido. 
Y entonces uno se hace preguntas y se dispara al futuro y se visualiza así, igual de vacío y entonces llora más y se seca las lágrimas con rabia y repite un montón de acciones sin sentido y luego, prácticamente todo vuelve a empezar.
Lo más angustiante es... todo.

Levantarse de la silla porque ya no se puede más con nada.
Arrancar los audífonos del computador.
Retorcerse y girar en la cama.
Estirar la ropa en diferentes sentidos.
Bañarse varias veces.
Sentirse desagradable.
Querer devolver el tiempo.
Buscar una razón para no querer cambiar y no encontrarla, en cambio tener certeza y enumerar todas las razones por las que cambiar.
Y así, seguiría la lista...

Pero no. 
A esta hora decidí que iba a dejar de ser una estúpida chillona.
Me puse unos pantalones que a veces me pongo y tome una decisión que no todos toman.
Esa decisión se llama "amor" y por cursi que suene es lo que quiero.

Porque si necesito otra razón (además de las siguientes) para tomarla entonces no merezco hacerlo.

Porque de las veces que la he conocido me he enamorado de ella todas.
En sus besos he encontrado el #1 en mi lista de cosas favoritas.
A su lado he vivido los momentos más difíciles, más hermosos, más dulces, más fríos, más enredados y más esperanzadores de mi vida.
Porque le he dado la mano aún cuando me ha costado, cuando no he comprendido con totalidad lo que sucede o cuando no me ha parecido.
Ha sido todo lo que no le he pedido a la vida.
Me ha dado la mano aún cuando le ha costado, cuando no ha comprendido con totalidad lo que sucede o cuando no le ha parecido.
Ha visto cientos de películas junto a mi.
Ha caminado cientos de cuadras de mi mano.
Me ha contado mil veces las mil historias de su vida.
Porque he llorado varias veces su ausencia y ella la mía.
La he extrañado aún 10 minutos después de que se ha ido de mi casa.
He recorrido cada exquisito milímetro de su piel y me he fascinado con su cuerpo.
He aprendido demasiadas cosas nuevas y algunas otras viejas.
Porque he sido mil veces un desastre y mil veces ha querido seguir abrazándome.
Porque realmente podría seguir pero no...
No, porque detesto hablar de ella en pasado, como si fuera una cosa lejana, intocable y sobretodo poco mía.

Porque no me interesa seguir hablando en ese tiempo verbal, solo quiero pensar en hoy y en mañana.
En lo que le digo hoy y se refleja en mañana.
En lo que hago hoy y se refleja en mañana.
En lo que soy hoy y se refleja en mañana.


Es desesperante sentirme tan lejos de todo y tan cerca sólo de este desastre que soy, no hago nada más que llorar y temblar...
Y desear que ojalá exista mañana para poder recordarle a gritos que lo que siento por ella me abarca completamente y que me siento dispuesta a hacer un millón de cosas o ninguna por sentir que quiere quedarse conmigo, que quiere seguir amándome a mi.
Ojalá exista mañana para que no sea necesario recordar ayer, para que hoy sea lo más suficiente.


Se que este erizo se siente triste porque él me lo dijo, así que vinimos los dos a pedirle disculpas (él en realidad solo vino a acompañarme) primero que todo por ser un desastre, por no ser lo que solía ser, por no dibujarle tantas sonrisas como antes. Segundo por no rugirle al oído y por olvidar pedirle cada noche que me ronronée. Y, tercero y último, por no planear adecuadamente nuestra boda.

Yo sé que no soy perfecta pero quisiera ser mucho mejor, quisiera poder darle la vida más feliz de todas y compartirla con usted, quisiera casarnos y ser una de esas parejas en las que no creo, ejemplares, de ensueño, quisiera muchas cosas... pero ahora solo quiero quererla a usted.

La quiero tanto que la amo.
Quiera quedarse tanto como yo quiero que se quede.
Por favor.
♥





11 de septiembre de 2013

Random

Son las 12:54am y estoy a punto de hacer algo que odio hacer: Escribir sin pensar directamente en el editor de entradas de Blogger.

Últimamente me he dedicado exclusivamente a pensar en mi realidad, en cómo la percibo, en como se deja percibir... todo debido a una incómoda conversación en un bus del MIO demasiado vacío y con demasiado espacio para palabras extrañamente profundas.
Usualmente se me enreda la cabeza y llego a unas conclusiones poco abstraídas, que surgen de pensamientos fugaces y poco desarrollados; sin embargo, con este tema ha sido distinto y me detengo particularmente a descifrar mis propios ojos de otras maneras.


(Con las gafas oscuras puestas) Los árboles se ven púrpura porque de alguna manera entre el lente de estas gafas hay algo rojo y PUM, explotan... a veces, no todos. *Hace un recorrido desde la raíz hasta la última hoja del árbol*. Y luego (Sin las gafas) Ratatat hace un lindo montaje rítmico con la lluvia. *Separa un pedazo de la calle en una cuadrícula y observa diferentes espacios de esta para "variar los planos"* También ocurre que las personas tienen distintas maneras de caminar y aún sin música hacen un beat para fragmentar el espacio. *Hace una sinfonía de pasos y atraviesa muchos pies en todas las direcciones por un mismo encuadre*
Me asusta pensar tan cinematográficamente, siento que en algún momento mi vida podría convertirse en uno de esos enredos mentales de Woody Allen o en algún vomito dialéctico de Tarantino o en alguno de los muchos clichés de Gondry o peor, en un diálogo amargo de algún tiempo muerto de Coppola; y eso sin contar todos los rayes que podrían causarle a mi vida Noé o Von Trier o Lynch o Carax o peor aún el desgraciado de Jodorosky saltando entre sinécdoques con Tarkovsky. No sé. Instantáneamente mi vida se llenó de referencias, de asociaciones inconscientes, de ese efecto Kulechov del que tanto me burlo. Separo las totalidades y analizo y magnifico sus partes, mastico lo completo por pedazos, corto con las cucharas y pienso y re-pienso si los significados de algo resultan universales o no.

De esa conversación que me llenó de tantas preguntas, hoy rescato una conclusión y es que necesito dejar de pensar tanto y de ubicarme siempre rodeando las cosas como en un paneo eterno que nunca jamás se vuelve zoom-in. Supongo que existen momentos para hacerle un alto a la cabeza y este es uno de esos momentos...
Determinante y dramático.
*Se levanta del escritorio, se acuesta sobre la cama y construye en el techo un árbol genealógico de un personaje sobre el que probablemente jamás escribirá, se levanta al día siguiente y, después de olvidar, aparantemente, de manera instantánea todo lo que pensó en la noche anterior, se hace una pregunta que altera el resto de su día y, por consiguiente, toda la semana hasta que llega otro día y de nuevo plantea una nueva hipótesis: ahora decide sentarse a observar por unos minutos la vida que lleva, mastica la construcción de su realidad y escribe ideas cortas, raras, incompletas, asincrónicas; y llena el papel y varios papeles y muchos papeles y luego de eso, sin releer, publica una entrada en un blog que había creído querer olvidar y lo recuerda, y piensa en su vida desde un plano cenital y luego, por montaje tonal, pega un plano de una cebolla roja que al estilo rústico de corte por sustitución de Méliès se convierte en la cabeza de una mujer de rostro atractivo, luego un fundido a negro y fin* 

28 de abril de 2013

Su ♥.


¿Qué hacer con el aroma que queda exquisitamente impregnado en los dedos después de media docena de cigarrillos? Pues nada distinto a disfrutarlo y emplearlo como la mejor ambientación de los deseos menos predispuestos y más profundos y reales.


Con vos la linealidad respiratoria es un chiste, es una broma de la peor calidad. La alteras a tu antojo, la moldeas con respecto a tus necesidades y a tus sonrisas y a tus sueños.
Con vos las calles húmedas aluden a noches y noches de proximidad absoluta, de orgasmos infinitos.
Con vos la vida se esboza en colores y se delinea despacio, muy despacio, con reuniones especiales de conocimiento contextual y reflexiones táctiles de estricta dependencia de continuidad.

Y me besas y la calle se detiene, los carros deciden dejar de andar y de moverse y empiezan a funcionar solo como luces, como dilatadores y contractores de pupilas, como herramientas, como medio justificado para un fin indefinido.


Que te rodée el cielo de todas las formas y el suelo contenido por todos los minerales, que te sonrían la luna y el sol y se te despeinen las ideas y el pelo como querás, pero solo, con la única y exclusiva condición de que me dejés insistirte para describirte a vos y a tu variabilidad de contextos a mi antojo; a vos y a la intrínseca relación entre tus pupilas y tus sonrisas; a vos y a tus juegos mentales, a tu manera de disipar conceptos concretos, de variar las percepciones, de replantear los paradigmas; a vos y a tu exquisita decisión de quererme.

23 de marzo de 2013

Realidades.


Dejemos en claro que la continuidad depende de las decisiones, los colores son reflejos y las circunstancias nos determinan pero sólo en cierta medida.

Si usted quiere, quiere; y si quiso, quiso; pero no sabemos si querrá, ni suponiendo.

La funcionalidad de la coherencia es increíble y entre la ignorancia solo cabe la suposición.

Encontrarle causas a los efectos después de desarrollados es complejo pero posible; deseos y arrastres, a la 1, a las 2 y a las ... 3.
¿Cuál mundo? ¿Cuál vida? 

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Mire como se le dibujan las sonrisas, no se resista, exprímase, exprímame, explotemos. Que la linealidad afecte los contextos pero no las nociones. Predispóngase solo al presente, a usted, a mi, a la individualidad de discursos. Expóngase, plantéese, dibújeme, descríbame. Abráceme, aléjese, déjese. BÉSEME, por lo que más quiera, ahógueme a besos y a razones para objetivizar y percepcionalizar mi manera de verla. Sonría.


27 de octubre de 2012

Meow


Quiero que el plano la encuadre a ella, el background y la ubicación son lo de menos, ella, sólo ella, en primer plano, luego un plano detalle de sus ojos, otro de sus labios y otro de ese característico lugar, justo debajo de la oreja donde siente más, donde rasguña más; por último un general de mi mundo y ella en él, en la esquina superior derecha, ajá, ahí, como medio en contrapicado, que se entienda que es importante, un fundido y PUM!

¿Quién iba a creer que ibas a atravesarte en mi vida así?
Así de suave y contundente, así de fugaz y permanente, así de trágica y sonriente, así de racional e incoherente.

¿Quién iba a creer que iba a quedar así de empapada?
Vino la lluvia y creí que pasaría pero no, aquí está y permanece y no quiero que se vaya.

¿Quién iba a…? Yo. Yo porque tengo razones.

Estoy enamorada y no quise hacer nada para evitarlo.
De ella, de sus sonrisas extrañas, del olor y el color de su pelo, de sus silencios, de su espalda, de sus palabras oportunas, de su drama, de sus abrazos, de sus reacciones, de sus ausencias, de sus importancias, de sus uñas, de sus besos, de sus caricias, de su contexto, de sus piernas, de sus ojos, de sus mordiscos… de ella, de toda ella y también de mí, de lo que soy cuando estoy con ella, lo nerviosa y feliz que me pongo y lo completa e invencible que me hace sentir.

Pero entonces surge una cuestión importante, ¿qué hacer cuando un "te adoro" o un "te quiero" no alcanza a abarcar todos los momentos y todas las sonrisas y todos los pensamientos?

¿Cómo guardar en palabras algo que no puede, ni quiere, explicarse?

No sé, no sé, pero si sé que quiero que se quede, sé que quiero golpearme la cabeza para que se calle y me deje enamorarme y enamorarla en paz, sé que quiero regalarle mi tiempo, a ella, porque es ella; sé que quiero guardarla en mis clavículas, encerrarla en mis gemidos, aprisionarla entre mis piernas, secuestrarla entre mis brazos y amarrarla a mi vida y ya, que se quede siempre, que no se vaya nunca; que pueda reproducir cuando quiera en mi cabeza todos los recuerdos de su silueta, todas las imágenes mentales que me hace crear, todos y cada uno de los besos y todas las razones, toda la gran cantidad de razones por las que no me voy, por las que me hace quedar, por las que me amarra a su vida.

Por último un plano general bien abierto de un atardecer, del más oscuro de los atardeceres, de esos que mezclan horas y horas de día azul con toquecitos de rojo que quedan de los rayos del sol y pintan todo de morado, todo, la vida, los sueños, las pestañas, las nubes, los edificios y hasta las cabezas y los corazones de dinosaurios verdes tremendamente dramáticos.

Te amo.

Red Rain

Pero me preguntaba qué putas era lo que estaba pasando y claramente no encontraba respuestas. 
Sólo veía un par de ojos frente a mi que me disparaban miradas llenas de imágenes mentales de lo que sus palabras intentaban componer, se hilaba en mi cabeza una historia que se dibujaba sola y que me tocaba pintar, una historia con título y cabello atractivos y, ¿cómo no?
¿Cómo no sentir curiosidad sobre el ángulo de sus curvas y sobre cómo y dónde le gustaban sus cigarrillos? 

Ahora resumo todo en una lluvia, 
en una significante lluvia que hasta ahora permanecía como ausente, 
que se guardaba en unos bolsillos que perdían sentido y que traía consigo una cantidad abismal de inquietudes sin intención aparente, con pocas expectativas exigentes y de cara a un futuro atrevido. 

Definitivamente, nunca llueve porque sí.

21 de octubre de 2012


¿Que más quería? ¿Qué más podía pedir?
Él, absolutamente nada, la tenía completa.
Ella, todo, sentía que estaban tan lejos.

-De noche se nos cumplen los deseos, linda.- Te decía suavecito, a través de nuestras manos, directo a tu oído.
Quién diría, a esta pelirroja sólo le daba besos una vez por semana y todo porque ella no quería enamorarse… De esta noche no pasaba, nada me lo decía, yo lo tenía clarísimo. A los dos nos encantaba caminar juntos, hablando cada tanto, diciéndonos cosas que nos llenaban mutuamente, pero jamás como novios si no como seres individuales. –A mí me gusta mucho la playa, vos sabés- Me decías para que hiciera una pausa a mis pensamientos lejos de ti y me situara en una playa amarillísima que traía consigo la imagen de tus ojos cubiertos por unas gafas de sol, bajo una sombrilla colorida y justo arriba de un bikini de patrones repetidos que se posaba sutil y maríticamente sobre una toalla que a su vez ubicaba justo debajo la arena de la playa, de tu playa. –Pero vos no sabes por qué… bueno, te voy a contar pero tenemos que sentarnos por ahí, esta historia no se cuenta caminando- Y entonces nos sentamos en un andén oscuro, inversamente proporcional a lo que se estaba creando en mi cabeza, desde el que se veía todo el movimiento de una calle que nos encantaba recorrer pero se esquivaba como algo que miras de reojo, algo que en verdad no queres ver o que pasa demasiado rápido. Entonces te pasé un audífono, el izquierdo, aunque estabas sentada a mi izquierda, para que yo me pusiera el derecho y la música no interfiriera la conversación si no que la acompañara y la complementara, entonces me regresé a la imagen de tu playa, a las sonrisas que sabía que ésta te dibujaba, esta vez quise meterme en mi imagen mental y ofrecerte una paleta, de agua, de esas cítricas que refrescan la vida y después construirte un castillo, uno que no se llevara el agua, uno que durara ahí, para sostener nuestras botellas y guardar nuestros cigarrillos… y regresé, así como me fui.


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-…Y eso es todo, por eso me gusta tanto la playa, mi playa, ¿nos vamos?- Terminé sonriendo, consiente de que me habías escuchado cada palabra. -Listo, a dónde quieras, pero sugiero ir por mi carro y después a mi casa.- hablaste con una seguridad necesaria, mientras sacabas un cigarrillo y me pasabas el encendedor, sabía que hacer y lo hacía con gusto, click, humo, aaahh. ¿Quién te iba a decir que no? Empezamos a caminar y pronto encontramos el carro e iniciamos camino, no sentí nervios hasta que dijiste: -Aquí es, bienvenida a mi casa- Shock, ugh, nada de nada, me bajé y me paré a tu lado, antes de poner la llave en la cerradura me besaste y me acercaste a tus labios. -Hoy, hoy si, décime que me amás, hoy no vamos a poder con nosotros- y como pago por entrar por esa puta puerta lo saqué, un "Te amo" clarito, dirigido al único que podría oírlo, y entonces sin más, metiste la llave, la giraste y entramos.