16 de marzo de 2015

16/03/15

Soy muy pequeña para ser buena. Las personas no me caben entre los brazos, la vida me queda grande y gruño y me quejo siempre de más.

Lo que no tengo de estatura me cabe en el pecho, manadas de rinocerontes, un elefante obeso, algunas mariposas amarillas o un gato blanco.

Soy un desastre que cree que sabe bailar, que cree que sabe besar, que cree que sabe escribir, que cree que sabe amar.
Soy un desastre que no tiene respuestas pero que a veces canta feo por amor. Soy un dinosaurio de mierda que se debió haber muerto con todos los otros hace millones de años. Pero sigo aquí. Jodiendo de maneras anacrónicas.
Soy una bola de punk que inspira solo ternura. Y un enredo re marica que no se halla más en la cama, ni en el universo. Soy todo de nada. Soy justo lo que no es. Soy justo lo que no estás buscando.
Pero ojalá lo encuentres. A alguien que te ame con más ganas, que se enoje menos, que tenga las cosas claras. Alguien que te abrace y te sientas a salvo y te llene y te haga gemir re duro. Alguien que corra, grite, pelee, golpee, muera, viva y explote por ti. Alguien que sepa que te gusta el bombon de limonada de coco y el helado de El Buen Alimento. Alguien que sepa leerte las intenciones y te invite a cine. Alguien que te recoja y te lleve a vivir una vida más linda, alguien que me gustaría ser, pero no soy. Alguien. No yo.
Te amo de maneras infinitas.
Descansa de mi y vive esta vida que te tocó porque es solo esta y no otra.

Will you marry me when you're seventy? You have nothing to lose.

4 de marzo de 2015

Hubo una vez su llegada.

No he sabido cuánto te fuiste, en verdad no sé a ciencia cierta si te fuiste pero arde, en cada ínfimo pedazo de mi piel, arde, sobre todo por eso, por pensar que arde tanto, por pensar en esa continuidad rota.
Y de repente PUFF, abrí los ojos y dibujaste mi silueta con tus pupilas, muy indecisa, con un miedo muy extraño que no sé muy bien ni dónde sentirlo.
Y de repente PUFF, tu silueta se dibujaba ahora por las luces de los carros, y una veranera, y helado, y Birdman y Harry Potter y sentir que era posible.
Y PUFF, supe que estaba ahí, yo, entera, bastante rota pero entera y que no necesitaba de ninguna pieza más porque ya las tenía todas.
Y miré y me arriesgué y golpee y tosí y lloré y fumé y contuve y corrí y me abstuve y cuando te tuve, medio te rechacé como obtención y mejor te acaricié la cara suave, para que no se te olvide que sos una nubecita.

Y luego me quedé pensando y quise trabajar mucho pero también entendí que debe pasar, que no se debe trabajar tanto.

Al final solo estaba esperando a la nada, a que el futuro venidero no me aplaste, a que la situación no se haga más difícil y el corazón no se rompa más, a que no te cueste mucho acomodarte y conjugarte en mis tiempos, a que decidas lo que sea que queras decidir y si eso implica quedarte en mi vida que te sintás en tu casa para que luego podás mimarme y nunca me solucionés el problema.

Me gusta sentir esto por ti, es lindo en Septiembre de 2012 y en Febrero de 2015.

A veces recuerdo como eramos y me da nostalgia, otra veces lo recuerdo y me molesta mucho. Yo soy otra y tu también, y en esa otredad hemos encontrado momentos valiosos. 
Me siento en un limbo muy extraño en el que un par de palabras pueden o llenar completamente mi pecho o vaciarlo y dejarlo sin nada. Entiendo poco pero siento mucho y por eso a veces no quiero entender. 

El tiempo es demasiado relativo. 

7 de agosto de 2014

Excusas

Hay espacios que guardan mucho y otros que no guardan nada hasta que uno los obliga a guardar alguna cosa.

Muy seguramente antes de conocerla ese balcón no era nada, ni balcón, ni ubicación geográfica, ni nada.

Pero ahora es mucho, es un puñado de momentos, un recorte de un desglose de nuestros días, una propuesta, dos propuestas, (una triste y la otra feliz) varias conversaciones sobre muchas cosas y besos y un sofá que me tallaba y un balero y un cigarrillo y varios cigarrillos y un porro y algunos atardeceres y otras noches.
Todo eso y una reflexión profunda, una búsqueda de detalle en una ciudad detenida a la que no le interesa responder, una ciudad que con su calma y con su movimiento silente me susurra despacio que, ahí, en ese balcón, lo tengo todo y si no es todo es mucho; y que me calle la cabeza que tal vez esté equivocada y el cansancio sea una ilusión, y que busque que seguramente sus ojos activos tendrán la respuesta.

Soy creyente fervorosa de su ser, de mi ser, de ser. De las composiciones corporales y etéreas que configuran un ser. Por lo tanto, entonces, creo en el presente y en todo lo que depara como temporalidad vigente, en la inmediatez increíblemente prolongada de sus acciones, en la repercusión de sus palabras, en sus sueños. Y no creo en esto de manera gratuita, creo que juntas, las dos visiones, son una razón ideal para comprender por qué y para qué soy...

Esto me lleva al "hacer", a enumerar un listado extenso de cosas que hago y de otras que hago y además disfruto, como cocinarle y que a ella le guste, como besarla y que le guste, como morderla y que le guste, como cuestionarla y que le guste. Como dibujarle sonrisas o interpretarla despacio en canciones acústicas. Como mis dedos en su espalda, o mis dedos entre su pelo, o mis dedos a través de sus ideas, o mis dedos entre sus labios y dentro de su boca. Como mostrarle pedazos de la vida que solían serle lejanos o empujarla a hacerle una pregunta a alguien o impulsarla cuando se sube a mi longboard o perseguir la idea constante de hacerle una serenata.

Hacemos para hoy sin la consciencia del futuro, hacemos para ya, para la sonrisa, para el gemido, para el golpe. Hacemos para la reacción inmediata pero también es posible hacer pensando en la casa azul, en el carrito de mercado y en el San Bernardo baboso.

Hacer, ser, reivindicar lugares... todo una excusa para recordarme que los espacios vacíos se pueden llenar de palabras, de palabras que en el cine, en medio de la experiencia cinematográfica en la que el que hace bulla debe ser callado, resultan mandamientos, contratos indefinidos.
Repitame otra vez que "el arte de esta película es precioso" y quedémonos así, en esa eternidad de aproximados 90 minutos para siempre y por siempre jamás.
"En la última fila, las dos de la mitad."

14 de julio de 2014

No sé

La sensación de ausencia eterna es algo que no le deseo a ningún ser dependiente sobre la faz de la tierra.
El vacío. El ardor en el estómago. La búsqueda furtiva por algún elemento visual que no atente contra la cordura en al menos 2mts a la redonda y nada, todo quema.
Todo encuentra su paso a través del organismo y destruye y encoge, sobretodo el corazón y los pulmones y no sé, todo lo que existe dentro de las costillas, hasta que después de varias lágrimas, todo ese contenido, desaparece y queda un hueco estúpido y sin sentido. 
Y entonces uno se hace preguntas y se dispara al futuro y se visualiza así, igual de vacío y entonces llora más y se seca las lágrimas con rabia y repite un montón de acciones sin sentido y luego, prácticamente todo vuelve a empezar.
Lo más angustiante es... todo.

Levantarse de la silla porque ya no se puede más con nada.
Arrancar los audífonos del computador.
Retorcerse y girar en la cama.
Estirar la ropa en diferentes sentidos.
Bañarse varias veces.
Sentirse desagradable.
Querer devolver el tiempo.
Buscar una razón para no querer cambiar y no encontrarla, en cambio tener certeza y enumerar todas las razones por las que cambiar.
Y así, seguiría la lista...

Pero no. 
A esta hora decidí que iba a dejar de ser una estúpida chillona.
Me puse unos pantalones que a veces me pongo y tome una decisión que no todos toman.
Esa decisión se llama "amor" y por cursi que suene es lo que quiero.

Porque si necesito otra razón (además de las siguientes) para tomarla entonces no merezco hacerlo.

Porque de las veces que la he conocido me he enamorado de ella todas.
En sus besos he encontrado el #1 en mi lista de cosas favoritas.
A su lado he vivido los momentos más difíciles, más hermosos, más dulces, más fríos, más enredados y más esperanzadores de mi vida.
Porque le he dado la mano aún cuando me ha costado, cuando no he comprendido con totalidad lo que sucede o cuando no me ha parecido.
Ha sido todo lo que no le he pedido a la vida.
Me ha dado la mano aún cuando le ha costado, cuando no ha comprendido con totalidad lo que sucede o cuando no le ha parecido.
Ha visto cientos de películas junto a mi.
Ha caminado cientos de cuadras de mi mano.
Me ha contado mil veces las mil historias de su vida.
Porque he llorado varias veces su ausencia y ella la mía.
La he extrañado aún 10 minutos después de que se ha ido de mi casa.
He recorrido cada exquisito milímetro de su piel y me he fascinado con su cuerpo.
He aprendido demasiadas cosas nuevas y algunas otras viejas.
Porque he sido mil veces un desastre y mil veces ha querido seguir abrazándome.
Porque realmente podría seguir pero no...
No, porque detesto hablar de ella en pasado, como si fuera una cosa lejana, intocable y sobretodo poco mía.

Porque no me interesa seguir hablando en ese tiempo verbal, solo quiero pensar en hoy y en mañana.
En lo que le digo hoy y se refleja en mañana.
En lo que hago hoy y se refleja en mañana.
En lo que soy hoy y se refleja en mañana.


Es desesperante sentirme tan lejos de todo y tan cerca sólo de este desastre que soy, no hago nada más que llorar y temblar...
Y desear que ojalá exista mañana para poder recordarle a gritos que lo que siento por ella me abarca completamente y que me siento dispuesta a hacer un millón de cosas o ninguna por sentir que quiere quedarse conmigo, que quiere seguir amándome a mi.
Ojalá exista mañana para que no sea necesario recordar ayer, para que hoy sea lo más suficiente.


Se que este erizo se siente triste porque él me lo dijo, así que vinimos los dos a pedirle disculpas (él en realidad solo vino a acompañarme) primero que todo por ser un desastre, por no ser lo que solía ser, por no dibujarle tantas sonrisas como antes. Segundo por no rugirle al oído y por olvidar pedirle cada noche que me ronronée. Y, tercero y último, por no planear adecuadamente nuestra boda.

Yo sé que no soy perfecta pero quisiera ser mucho mejor, quisiera poder darle la vida más feliz de todas y compartirla con usted, quisiera casarnos y ser una de esas parejas en las que no creo, ejemplares, de ensueño, quisiera muchas cosas... pero ahora solo quiero quererla a usted.

La quiero tanto que la amo.
Quiera quedarse tanto como yo quiero que se quede.
Por favor.
♥





11 de septiembre de 2013

Random

Son las 12:54am y estoy a punto de hacer algo que odio hacer: Escribir sin pensar directamente en el editor de entradas de Blogger.

Últimamente me he dedicado exclusivamente a pensar en mi realidad, en cómo la percibo, en como se deja percibir... todo debido a una incómoda conversación en un bus del MIO demasiado vacío y con demasiado espacio para palabras extrañamente profundas.
Usualmente se me enreda la cabeza y llego a unas conclusiones poco abstraídas, que surgen de pensamientos fugaces y poco desarrollados; sin embargo, con este tema ha sido distinto y me detengo particularmente a descifrar mis propios ojos de otras maneras.


(Con las gafas oscuras puestas) Los árboles se ven púrpura porque de alguna manera entre el lente de estas gafas hay algo rojo y PUM, explotan... a veces, no todos. *Hace un recorrido desde la raíz hasta la última hoja del árbol*. Y luego (Sin las gafas) Ratatat hace un lindo montaje rítmico con la lluvia. *Separa un pedazo de la calle en una cuadrícula y observa diferentes espacios de esta para "variar los planos"* También ocurre que las personas tienen distintas maneras de caminar y aún sin música hacen un beat para fragmentar el espacio. *Hace una sinfonía de pasos y atraviesa muchos pies en todas las direcciones por un mismo encuadre*
Me asusta pensar tan cinematográficamente, siento que en algún momento mi vida podría convertirse en uno de esos enredos mentales de Woody Allen o en algún vomito dialéctico de Tarantino o en alguno de los muchos clichés de Gondry o peor, en un diálogo amargo de algún tiempo muerto de Coppola; y eso sin contar todos los rayes que podrían causarle a mi vida Noé o Von Trier o Lynch o Carax o peor aún el desgraciado de Jodorosky saltando entre sinécdoques con Tarkovsky. No sé. Instantáneamente mi vida se llenó de referencias, de asociaciones inconscientes, de ese efecto Kulechov del que tanto me burlo. Separo las totalidades y analizo y magnifico sus partes, mastico lo completo por pedazos, corto con las cucharas y pienso y re-pienso si los significados de algo resultan universales o no.

De esa conversación que me llenó de tantas preguntas, hoy rescato una conclusión y es que necesito dejar de pensar tanto y de ubicarme siempre rodeando las cosas como en un paneo eterno que nunca jamás se vuelve zoom-in. Supongo que existen momentos para hacerle un alto a la cabeza y este es uno de esos momentos...
Determinante y dramático.
*Se levanta del escritorio, se acuesta sobre la cama y construye en el techo un árbol genealógico de un personaje sobre el que probablemente jamás escribirá, se levanta al día siguiente y, después de olvidar, aparantemente, de manera instantánea todo lo que pensó en la noche anterior, se hace una pregunta que altera el resto de su día y, por consiguiente, toda la semana hasta que llega otro día y de nuevo plantea una nueva hipótesis: ahora decide sentarse a observar por unos minutos la vida que lleva, mastica la construcción de su realidad y escribe ideas cortas, raras, incompletas, asincrónicas; y llena el papel y varios papeles y muchos papeles y luego de eso, sin releer, publica una entrada en un blog que había creído querer olvidar y lo recuerda, y piensa en su vida desde un plano cenital y luego, por montaje tonal, pega un plano de una cebolla roja que al estilo rústico de corte por sustitución de Méliès se convierte en la cabeza de una mujer de rostro atractivo, luego un fundido a negro y fin* 

28 de abril de 2013

Su ♥.


¿Qué hacer con el aroma que queda exquisitamente impregnado en los dedos después de media docena de cigarrillos? Pues nada distinto a disfrutarlo y emplearlo como la mejor ambientación de los deseos menos predispuestos y más profundos y reales.


Con vos la linealidad respiratoria es un chiste, es una broma de la peor calidad. La alteras a tu antojo, la moldeas con respecto a tus necesidades y a tus sonrisas y a tus sueños.
Con vos las calles húmedas aluden a noches y noches de proximidad absoluta, de orgasmos infinitos.
Con vos la vida se esboza en colores y se delinea despacio, muy despacio, con reuniones especiales de conocimiento contextual y reflexiones táctiles de estricta dependencia de continuidad.

Y me besas y la calle se detiene, los carros deciden dejar de andar y de moverse y empiezan a funcionar solo como luces, como dilatadores y contractores de pupilas, como herramientas, como medio justificado para un fin indefinido.


Que te rodée el cielo de todas las formas y el suelo contenido por todos los minerales, que te sonrían la luna y el sol y se te despeinen las ideas y el pelo como querás, pero solo, con la única y exclusiva condición de que me dejés insistirte para describirte a vos y a tu variabilidad de contextos a mi antojo; a vos y a la intrínseca relación entre tus pupilas y tus sonrisas; a vos y a tus juegos mentales, a tu manera de disipar conceptos concretos, de variar las percepciones, de replantear los paradigmas; a vos y a tu exquisita decisión de quererme.

23 de marzo de 2013

Realidades.


Dejemos en claro que la continuidad depende de las decisiones, los colores son reflejos y las circunstancias nos determinan pero sólo en cierta medida.

Si usted quiere, quiere; y si quiso, quiso; pero no sabemos si querrá, ni suponiendo.

La funcionalidad de la coherencia es increíble y entre la ignorancia solo cabe la suposición.

Encontrarle causas a los efectos después de desarrollados es complejo pero posible; deseos y arrastres, a la 1, a las 2 y a las ... 3.
¿Cuál mundo? ¿Cuál vida? 

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Mire como se le dibujan las sonrisas, no se resista, exprímase, exprímame, explotemos. Que la linealidad afecte los contextos pero no las nociones. Predispóngase solo al presente, a usted, a mi, a la individualidad de discursos. Expóngase, plantéese, dibújeme, descríbame. Abráceme, aléjese, déjese. BÉSEME, por lo que más quiera, ahógueme a besos y a razones para objetivizar y percepcionalizar mi manera de verla. Sonría.