28 de abril de 2013

Su ♥.


¿Qué hacer con el aroma que queda exquisitamente impregnado en los dedos después de media docena de cigarrillos? Pues nada distinto a disfrutarlo y emplearlo como la mejor ambientación de los deseos menos predispuestos y más profundos y reales.


Con vos la linealidad respiratoria es un chiste, es una broma de la peor calidad. La alteras a tu antojo, la moldeas con respecto a tus necesidades y a tus sonrisas y a tus sueños.
Con vos las calles húmedas aluden a noches y noches de proximidad absoluta, de orgasmos infinitos.
Con vos la vida se esboza en colores y se delinea despacio, muy despacio, con reuniones especiales de conocimiento contextual y reflexiones táctiles de estricta dependencia de continuidad.

Y me besas y la calle se detiene, los carros deciden dejar de andar y de moverse y empiezan a funcionar solo como luces, como dilatadores y contractores de pupilas, como herramientas, como medio justificado para un fin indefinido.


Que te rodée el cielo de todas las formas y el suelo contenido por todos los minerales, que te sonrían la luna y el sol y se te despeinen las ideas y el pelo como querás, pero solo, con la única y exclusiva condición de que me dejés insistirte para describirte a vos y a tu variabilidad de contextos a mi antojo; a vos y a la intrínseca relación entre tus pupilas y tus sonrisas; a vos y a tus juegos mentales, a tu manera de disipar conceptos concretos, de variar las percepciones, de replantear los paradigmas; a vos y a tu exquisita decisión de quererme.

23 de marzo de 2013

Realidades.


Dejemos en claro que la continuidad depende de las decisiones, los colores son reflejos y las circunstancias nos determinan pero sólo en cierta medida.

Si usted quiere, quiere; y si quiso, quiso; pero no sabemos si querrá, ni suponiendo.

La funcionalidad de la coherencia es increíble y entre la ignorancia solo cabe la suposición.

Encontrarle causas a los efectos después de desarrollados es complejo pero posible; deseos y arrastres, a la 1, a las 2 y a las ... 3.
¿Cuál mundo? ¿Cuál vida? 

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Mire como se le dibujan las sonrisas, no se resista, exprímase, exprímame, explotemos. Que la linealidad afecte los contextos pero no las nociones. Predispóngase solo al presente, a usted, a mi, a la individualidad de discursos. Expóngase, plantéese, dibújeme, descríbame. Abráceme, aléjese, déjese. BÉSEME, por lo que más quiera, ahógueme a besos y a razones para objetivizar y percepcionalizar mi manera de verla. Sonría.


27 de octubre de 2012

Meow


Quiero que el plano la encuadre a ella, el background y la ubicación son lo de menos, ella, sólo ella, en primer plano, luego un plano detalle de sus ojos, otro de sus labios y otro de ese característico lugar, justo debajo de la oreja donde siente más, donde rasguña más; por último un general de mi mundo y ella en él, en la esquina superior derecha, ajá, ahí, como medio en contrapicado, que se entienda que es importante, un fundido y PUM!

¿Quién iba a creer que ibas a atravesarte en mi vida así?
Así de suave y contundente, así de fugaz y permanente, así de trágica y sonriente, así de racional e incoherente.

¿Quién iba a creer que iba a quedar así de empapada?
Vino la lluvia y creí que pasaría pero no, aquí está y permanece y no quiero que se vaya.

¿Quién iba a…? Yo. Yo porque tengo razones.

Estoy enamorada y no quise hacer nada para evitarlo.
De ella, de sus sonrisas extrañas, del olor y el color de su pelo, de sus silencios, de su espalda, de sus palabras oportunas, de su drama, de sus abrazos, de sus reacciones, de sus ausencias, de sus importancias, de sus uñas, de sus besos, de sus caricias, de su contexto, de sus piernas, de sus ojos, de sus mordiscos… de ella, de toda ella y también de mí, de lo que soy cuando estoy con ella, lo nerviosa y feliz que me pongo y lo completa e invencible que me hace sentir.

Pero entonces surge una cuestión importante, ¿qué hacer cuando un "te adoro" o un "te quiero" no alcanza a abarcar todos los momentos y todas las sonrisas y todos los pensamientos?

¿Cómo guardar en palabras algo que no puede, ni quiere, explicarse?

No sé, no sé, pero si sé que quiero que se quede, sé que quiero golpearme la cabeza para que se calle y me deje enamorarme y enamorarla en paz, sé que quiero regalarle mi tiempo, a ella, porque es ella; sé que quiero guardarla en mis clavículas, encerrarla en mis gemidos, aprisionarla entre mis piernas, secuestrarla entre mis brazos y amarrarla a mi vida y ya, que se quede siempre, que no se vaya nunca; que pueda reproducir cuando quiera en mi cabeza todos los recuerdos de su silueta, todas las imágenes mentales que me hace crear, todos y cada uno de los besos y todas las razones, toda la gran cantidad de razones por las que no me voy, por las que me hace quedar, por las que me amarra a su vida.

Por último un plano general bien abierto de un atardecer, del más oscuro de los atardeceres, de esos que mezclan horas y horas de día azul con toquecitos de rojo que quedan de los rayos del sol y pintan todo de morado, todo, la vida, los sueños, las pestañas, las nubes, los edificios y hasta las cabezas y los corazones de dinosaurios verdes tremendamente dramáticos.

Te amo.

Red Rain

Pero me preguntaba qué putas era lo que estaba pasando y claramente no encontraba respuestas. 
Sólo veía un par de ojos frente a mi que me disparaban miradas llenas de imágenes mentales de lo que sus palabras intentaban componer, se hilaba en mi cabeza una historia que se dibujaba sola y que me tocaba pintar, una historia con título y cabello atractivos y, ¿cómo no?
¿Cómo no sentir curiosidad sobre el ángulo de sus curvas y sobre cómo y dónde le gustaban sus cigarrillos? 

Ahora resumo todo en una lluvia, 
en una significante lluvia que hasta ahora permanecía como ausente, 
que se guardaba en unos bolsillos que perdían sentido y que traía consigo una cantidad abismal de inquietudes sin intención aparente, con pocas expectativas exigentes y de cara a un futuro atrevido. 

Definitivamente, nunca llueve porque sí.

21 de octubre de 2012


¿Que más quería? ¿Qué más podía pedir?
Él, absolutamente nada, la tenía completa.
Ella, todo, sentía que estaban tan lejos.

-De noche se nos cumplen los deseos, linda.- Te decía suavecito, a través de nuestras manos, directo a tu oído.
Quién diría, a esta pelirroja sólo le daba besos una vez por semana y todo porque ella no quería enamorarse… De esta noche no pasaba, nada me lo decía, yo lo tenía clarísimo. A los dos nos encantaba caminar juntos, hablando cada tanto, diciéndonos cosas que nos llenaban mutuamente, pero jamás como novios si no como seres individuales. –A mí me gusta mucho la playa, vos sabés- Me decías para que hiciera una pausa a mis pensamientos lejos de ti y me situara en una playa amarillísima que traía consigo la imagen de tus ojos cubiertos por unas gafas de sol, bajo una sombrilla colorida y justo arriba de un bikini de patrones repetidos que se posaba sutil y maríticamente sobre una toalla que a su vez ubicaba justo debajo la arena de la playa, de tu playa. –Pero vos no sabes por qué… bueno, te voy a contar pero tenemos que sentarnos por ahí, esta historia no se cuenta caminando- Y entonces nos sentamos en un andén oscuro, inversamente proporcional a lo que se estaba creando en mi cabeza, desde el que se veía todo el movimiento de una calle que nos encantaba recorrer pero se esquivaba como algo que miras de reojo, algo que en verdad no queres ver o que pasa demasiado rápido. Entonces te pasé un audífono, el izquierdo, aunque estabas sentada a mi izquierda, para que yo me pusiera el derecho y la música no interfiriera la conversación si no que la acompañara y la complementara, entonces me regresé a la imagen de tu playa, a las sonrisas que sabía que ésta te dibujaba, esta vez quise meterme en mi imagen mental y ofrecerte una paleta, de agua, de esas cítricas que refrescan la vida y después construirte un castillo, uno que no se llevara el agua, uno que durara ahí, para sostener nuestras botellas y guardar nuestros cigarrillos… y regresé, así como me fui.


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-…Y eso es todo, por eso me gusta tanto la playa, mi playa, ¿nos vamos?- Terminé sonriendo, consiente de que me habías escuchado cada palabra. -Listo, a dónde quieras, pero sugiero ir por mi carro y después a mi casa.- hablaste con una seguridad necesaria, mientras sacabas un cigarrillo y me pasabas el encendedor, sabía que hacer y lo hacía con gusto, click, humo, aaahh. ¿Quién te iba a decir que no? Empezamos a caminar y pronto encontramos el carro e iniciamos camino, no sentí nervios hasta que dijiste: -Aquí es, bienvenida a mi casa- Shock, ugh, nada de nada, me bajé y me paré a tu lado, antes de poner la llave en la cerradura me besaste y me acercaste a tus labios. -Hoy, hoy si, décime que me amás, hoy no vamos a poder con nosotros- y como pago por entrar por esa puta puerta lo saqué, un "Te amo" clarito, dirigido al único que podría oírlo, y entonces sin más, metiste la llave, la giraste y entramos.

13 de agosto de 2012

Observa de lejos, recuerda, sonríe, espera.

Y cuándo no?
Cuando no usted pasándose por aquí, cortándome la lengua y alterándome los días.
Mire Monotonía, algún día voy a ser suya, pero por ahora no me joda, tengo un serio problema que resolver con la ausencia, con los espacios vacíos. Reemplazar manzanas con peras no se puede, sabía? Primero fue lunes que martes y aún así la repercusión de cualquier suceso afecta directamente una línea temporal protagonista, es por eso que las ausencias son tan relevantes en este momento y aún no puedo dejar que se apodere de mi, Monotonía, porque hay que eliminar ese vacío antes de rutinizar todo.

Los cambios sin interés son un desperdicio de energía, y, si son así, sin interés, permaneces invisibles hasta para los ojos protagonistas.
Las ausencias son un poco cambios sin interés, son un poco no prestar atención antes de que el vacío aparezca para darle espacio a la existencia. Y entonces, siendo así, llenamos los vacíos con lo primero que nos encontramos, o lo segundo...

Pero, una cosa es la sandía y otra muy diferente la mandarina, cada una llena de maneras distintas y dependiendo del dueño de la boca y de la vida.

Tal vez sí me enredé un poco en huecos, pero es precisamente con ese objetivo que estoy intentando por muchos medios saldar y cumplir y respirar y satisfacer, lentamente y sin repasar con mucho detenimiento medios anteriores.

La distancia es el colmo y por eso la alejaré un poco de mis temas, aunque sea irónico y un poco contradictorio.

A veces llenan los baches con piedras, otras veces esperan y mejor pavimentan la calle, soy impaciente, pero, por una calle con piedras en los baches el carving es un fracaso y los slides ni se diga.

Música, master.

Aprendizajes payasísticos

Una vez alguien de naríz roja y cara de gato me dijo que en los momentos así no se elegía un camino ni una persona, en los momentos así uno se debía elegir a sí mismo, y eso hice.

Sofía se ha quedado sin clavos, es hora de afrontar.

Distracciones externas, disco, rueda, salto, bajada, música con beats fuertes, nada de acústicos, power chords en la eléctrica, uughh! Subo las escaleras corriendo, omito el análisis de los atardeceres y dejo de oler la puta pólvora.

Moldea o acaba, moldea o acaba, moldea... o, acaba.

Bueno, entonces, pensemos en otra cosa, el sol, por ejemplo, una estrella que es compartida por todo el planeta, en la mañana es agradable, calienta, en la tarde es un asco, calienta, da en la cara o demasiado tiempo en la pierna, o el viento, que se lleva cualquier peinado, o la lluvia, que moja el pasto para los traseros del día siguiente, o la luna, que es más de cualquiera que tuya y no es de nadie, o el cielo, que se pinta de los colores que le da la gana, o las pecas, o los cordones, o los sueños, o los besos, o los ojos, o los estornudos, o los caminos o... ah, o tú.