Son las 12:54am y estoy a punto de hacer algo que odio hacer: Escribir sin pensar directamente en el editor de entradas de Blogger.
Últimamente me he dedicado exclusivamente a pensar en mi realidad, en cómo la percibo, en como se deja percibir... todo debido a una incómoda conversación en un bus del MIO demasiado vacío y con demasiado espacio para palabras extrañamente profundas.
Usualmente se me enreda la cabeza y llego a unas conclusiones poco abstraídas, que surgen de pensamientos fugaces y poco desarrollados; sin embargo, con este tema ha sido distinto y me detengo particularmente a descifrar mis propios ojos de otras maneras.
(Con las gafas oscuras puestas) Los árboles se ven púrpura porque de alguna manera entre el lente de estas gafas hay algo rojo y PUM, explotan... a veces, no todos. *Hace un recorrido desde la raíz hasta la última hoja del árbol*. Y luego (Sin las gafas) Ratatat hace un lindo montaje rítmico con la lluvia. *Separa un pedazo de la calle en una cuadrícula y observa diferentes espacios de esta para "variar los planos"* También ocurre que las personas tienen distintas maneras de caminar y aún sin música hacen un beat para fragmentar el espacio. *Hace una sinfonía de pasos y atraviesa muchos pies en todas las direcciones por un mismo encuadre*
Me asusta pensar tan cinematográficamente, siento que en algún momento mi vida podría convertirse en uno de esos enredos mentales de Woody Allen o en algún vomito dialéctico de Tarantino o en alguno de los muchos clichés de Gondry o peor, en un diálogo amargo de algún tiempo muerto de Coppola; y eso sin contar todos los rayes que podrían causarle a mi vida Noé o Von Trier o Lynch o Carax o peor aún el desgraciado de Jodorosky saltando entre sinécdoques con Tarkovsky. No sé. Instantáneamente mi vida se llenó de referencias, de asociaciones inconscientes, de ese efecto Kulechov del que tanto me burlo. Separo las totalidades y analizo y magnifico sus partes, mastico lo completo por pedazos, corto con las cucharas y pienso y re-pienso si los significados de algo resultan universales o no.
De esa conversación que me llenó de tantas preguntas, hoy rescato una conclusión y es que necesito dejar de pensar tanto y de ubicarme siempre rodeando las cosas como en un paneo eterno que nunca jamás se vuelve zoom-in. Supongo que existen momentos para hacerle un alto a la cabeza y este es uno de esos momentos...
Determinante y dramático.
*Se levanta del escritorio, se acuesta sobre la cama y construye en el techo un árbol genealógico de un personaje sobre el que probablemente jamás escribirá, se levanta al día siguiente y, después de olvidar, aparantemente, de manera instantánea todo lo que pensó en la noche anterior, se hace una pregunta que altera el resto de su día y, por consiguiente, toda la semana hasta que llega otro día y de nuevo plantea una nueva hipótesis: ahora decide sentarse a observar por unos minutos la vida que lleva, mastica la construcción de su realidad y escribe ideas cortas, raras, incompletas, asincrónicas; y llena el papel y varios papeles y muchos papeles y luego de eso, sin releer, publica una entrada en un blog que había creído querer olvidar y lo recuerda, y piensa en su vida desde un plano cenital y luego, por montaje tonal, pega un plano de una cebolla roja que al estilo rústico de corte por sustitución de Méliès se convierte en la cabeza de una mujer de rostro atractivo, luego un fundido a negro y fin*
11 de septiembre de 2013
28 de abril de 2013
Su ♥.
¿Qué hacer con el aroma que queda exquisitamente impregnado en los dedos después de media docena de cigarrillos? Pues nada distinto a disfrutarlo y emplearlo como la mejor ambientación de los deseos menos predispuestos y más profundos y reales.
Con vos la linealidad respiratoria es un chiste, es una broma de la peor calidad. La alteras a tu antojo, la moldeas con respecto a tus necesidades y a tus sonrisas y a tus sueños.
Con vos las calles húmedas aluden a noches y noches de proximidad absoluta, de orgasmos infinitos.
Con vos la vida se esboza en colores y se delinea despacio, muy despacio, con reuniones especiales de conocimiento contextual y reflexiones táctiles de estricta dependencia de continuidad.
Y me besas y la calle se detiene, los carros deciden dejar de andar y de moverse y empiezan a funcionar solo como luces, como dilatadores y contractores de pupilas, como herramientas, como medio justificado para un fin indefinido.
Que te rodée el cielo de todas las formas y el suelo contenido por todos los minerales, que te sonrían la luna y el sol y se te despeinen las ideas y el pelo como querás, pero solo, con la única y exclusiva condición de que me dejés insistirte para describirte a vos y a tu variabilidad de contextos a mi antojo; a vos y a la intrínseca relación entre tus pupilas y tus sonrisas; a vos y a tus juegos mentales, a tu manera de disipar conceptos concretos, de variar las percepciones, de replantear los paradigmas; a vos y a tu exquisita decisión de quererme.
23 de marzo de 2013
Realidades.
Dejemos en claro que la continuidad depende de las decisiones, los colores son reflejos y las circunstancias nos determinan pero sólo en cierta medida.
Si usted quiere, quiere; y si quiso, quiso; pero no sabemos si querrá, ni suponiendo.
La funcionalidad de la coherencia es increíble y entre la ignorancia solo cabe la suposición.
Encontrarle causas a los efectos después de desarrollados es complejo pero posible; deseos y arrastres, a la 1, a las 2 y a las ... 3.
¿Cuál mundo? ¿Cuál vida?
---
Mire como se le dibujan las sonrisas, no se resista, exprímase, exprímame, explotemos. Que la linealidad afecte los contextos pero no las nociones. Predispóngase solo al presente, a usted, a mi, a la individualidad de discursos. Expóngase, plantéese, dibújeme, descríbame. Abráceme, aléjese, déjese. BÉSEME, por lo que más quiera, ahógueme a besos y a razones para objetivizar y percepcionalizar mi manera de verla. Sonría.
27 de octubre de 2012
Meow
Quiero que el plano la
encuadre a ella, el background y la ubicación son lo de menos, ella, sólo ella,
en primer plano, luego un plano detalle de sus ojos, otro de sus labios y otro
de ese característico lugar, justo debajo de la oreja donde siente más, donde
rasguña más; por último un general de mi mundo y ella en él, en la esquina
superior derecha, ajá, ahí, como medio en contrapicado, que se entienda que es
importante, un fundido y PUM!
¿Quién iba a creer que
ibas a atravesarte en mi vida así?
Así de suave y
contundente, así de fugaz y permanente, así de trágica y sonriente, así de
racional e incoherente.
¿Quién iba a creer que
iba a quedar así de empapada?
Vino la lluvia y creí que
pasaría pero no, aquí está y permanece y no quiero que se vaya.
¿Quién iba a…? Yo. Yo
porque tengo razones.
Estoy enamorada y no
quise hacer nada para evitarlo.
De ella, de sus sonrisas
extrañas, del olor y el color de su pelo, de sus silencios, de su espalda, de
sus palabras oportunas, de su drama, de sus abrazos, de sus reacciones, de sus
ausencias, de sus importancias, de sus uñas, de sus besos, de sus caricias, de
su contexto, de sus piernas, de sus ojos, de sus mordiscos… de ella, de toda
ella y también de mí, de lo que soy cuando estoy con ella, lo nerviosa y feliz
que me pongo y lo completa e invencible que me hace sentir.
Pero entonces surge una
cuestión importante, ¿qué hacer cuando un "te adoro" o un "te
quiero" no alcanza a abarcar todos los momentos y todas las sonrisas y
todos los pensamientos?
¿Cómo guardar en palabras
algo que no puede, ni quiere, explicarse?
No sé, no sé, pero si sé
que quiero que se quede, sé que quiero golpearme la cabeza para que se calle y
me deje enamorarme y enamorarla en paz, sé que quiero regalarle mi tiempo, a
ella, porque es ella; sé que quiero guardarla en mis clavículas, encerrarla en
mis gemidos, aprisionarla entre mis piernas, secuestrarla entre mis brazos y
amarrarla a mi vida y ya, que se quede siempre, que no se vaya nunca; que pueda reproducir
cuando quiera en mi cabeza todos los recuerdos de su silueta, todas las
imágenes mentales que me hace crear, todos y cada uno de los besos y todas las
razones, toda la gran cantidad de razones por las que no me voy, por las que me
hace quedar, por las que me amarra a su vida.
Por último un plano
general bien abierto de un atardecer, del más oscuro de los atardeceres, de
esos que mezclan horas y horas de día azul con toquecitos de rojo que quedan de
los rayos del sol y pintan todo de morado, todo, la vida, los sueños, las
pestañas, las nubes, los edificios y hasta las cabezas y los corazones de
dinosaurios verdes tremendamente dramáticos.
Te amo.
Red Rain
Pero me preguntaba qué putas era lo que
estaba pasando y claramente no encontraba respuestas.
Sólo veía un par de ojos
frente a mi que me disparaban miradas llenas de imágenes mentales de lo que sus
palabras intentaban componer, se hilaba en mi cabeza una historia que se
dibujaba sola y que me tocaba pintar, una historia con título y cabello
atractivos y, ¿cómo no?
¿Cómo no sentir curiosidad sobre el ángulo de sus
curvas y sobre cómo y dónde le gustaban sus cigarrillos?
Ahora resumo todo en
una lluvia,
en una significante lluvia que hasta ahora permanecía como ausente,
que se guardaba en unos bolsillos que perdían sentido y que traía consigo una
cantidad abismal de inquietudes sin intención aparente, con pocas expectativas
exigentes y de cara a un futuro atrevido.
Definitivamente, nunca llueve porque
sí.
21 de octubre de 2012
¿Que más
quería? ¿Qué más podía pedir?
Él,
absolutamente nada, la tenía completa.
Ella, todo,
sentía que estaban tan lejos.
-De noche
se nos cumplen los deseos, linda.- Te decía suavecito, a través de nuestras
manos, directo a tu oído.
Quién diría,
a esta pelirroja sólo le daba besos una vez por semana y todo porque ella no
quería enamorarse… De esta noche no pasaba, nada me lo decía, yo lo tenía
clarísimo. A los dos nos encantaba caminar juntos, hablando cada tanto,
diciéndonos cosas que nos llenaban mutuamente, pero jamás como novios si no
como seres individuales. –A mí me gusta mucho la playa, vos sabés- Me decías
para que hiciera una pausa a mis pensamientos lejos de ti y me situara en una
playa amarillísima que traía consigo la imagen de tus ojos cubiertos por unas
gafas de sol, bajo una sombrilla colorida y justo arriba de un bikini de
patrones repetidos que se posaba sutil y maríticamente sobre una toalla que a
su vez ubicaba justo debajo la arena de la playa, de tu playa. –Pero vos no
sabes por qué… bueno, te voy a contar pero tenemos que sentarnos por ahí, esta
historia no se cuenta caminando- Y entonces nos sentamos en un andén oscuro,
inversamente proporcional a lo que se estaba creando en mi cabeza, desde el que
se veía todo el movimiento de una calle que nos encantaba recorrer pero se
esquivaba como algo que miras de reojo, algo que en verdad no queres ver o que
pasa demasiado rápido. Entonces te pasé un audífono, el izquierdo, aunque
estabas sentada a mi izquierda, para que yo me pusiera el derecho y la música
no interfiriera la conversación si no que la acompañara y la complementara,
entonces me regresé a la imagen de tu playa, a las sonrisas que sabía que ésta
te dibujaba, esta vez quise meterme en mi imagen mental y ofrecerte una paleta,
de agua, de esas cítricas que refrescan la vida y después construirte un
castillo, uno que no se llevara el agua, uno que durara ahí, para sostener
nuestras botellas y guardar nuestros cigarrillos… y regresé, así como me fui.
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-…Y eso es
todo, por eso me gusta tanto la playa, mi playa, ¿nos vamos?- Terminé sonriendo, consiente de que me habías escuchado cada palabra. -Listo, a dónde quieras, pero sugiero ir por mi carro y después a mi casa.- hablaste con una seguridad necesaria, mientras sacabas un cigarrillo y me pasabas el encendedor, sabía que hacer y lo hacía con gusto, click, humo, aaahh. ¿Quién te iba a decir que no? Empezamos a caminar y pronto encontramos el carro e iniciamos camino, no sentí nervios hasta que dijiste: -Aquí es, bienvenida a mi casa- Shock, ugh, nada de nada, me bajé y me paré a tu lado, antes de poner la llave en la cerradura me besaste y me acercaste a tus labios. -Hoy, hoy si, décime que me amás, hoy no vamos a poder con nosotros- y como pago por entrar por esa puta puerta lo saqué, un "Te amo" clarito, dirigido al único que podría oírlo, y entonces sin más, metiste la llave, la giraste y entramos.
13 de agosto de 2012
Observa de lejos, recuerda, sonríe, espera.
Y cuándo no?
Cuando no usted pasándose por aquí, cortándome la lengua y alterándome los días.
Mire Monotonía, algún día voy a ser suya, pero por ahora no me joda, tengo un serio problema que resolver con la ausencia, con los espacios vacíos. Reemplazar manzanas con peras no se puede, sabía? Primero fue lunes que martes y aún así la repercusión de cualquier suceso afecta directamente una línea temporal protagonista, es por eso que las ausencias son tan relevantes en este momento y aún no puedo dejar que se apodere de mi, Monotonía, porque hay que eliminar ese vacío antes de rutinizar todo.
Los cambios sin interés son un desperdicio de energía, y, si son así, sin interés, permaneces invisibles hasta para los ojos protagonistas.
Las ausencias son un poco cambios sin interés, son un poco no prestar atención antes de que el vacío aparezca para darle espacio a la existencia. Y entonces, siendo así, llenamos los vacíos con lo primero que nos encontramos, o lo segundo...
Pero, una cosa es la sandía y otra muy diferente la mandarina, cada una llena de maneras distintas y dependiendo del dueño de la boca y de la vida.
Tal vez sí me enredé un poco en huecos, pero es precisamente con ese objetivo que estoy intentando por muchos medios saldar y cumplir y respirar y satisfacer, lentamente y sin repasar con mucho detenimiento medios anteriores.
La distancia es el colmo y por eso la alejaré un poco de mis temas, aunque sea irónico y un poco contradictorio.
A veces llenan los baches con piedras, otras veces esperan y mejor pavimentan la calle, soy impaciente, pero, por una calle con piedras en los baches el carving es un fracaso y los slides ni se diga.
Música, master.
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