25 de abril de 2016

Espacios #1

El ejercicio de retratar las experiencias tiene algunas condiciones adjuntas de las que poco he hablado aquí. 
La despersonalización, por ejemplo, la búsqueda por el reflejo de lo que uno es en las imágenes, la idea y la consciencia de los espacios y del tiempo, la búsqueda eterna por poder guardar los recuerdos en algún otro lugar diferente a la memoria sin vivirlos con menor intensidad.



En esta ocasión no quiero ahondar mucho en nada a través de las palabras, así que solo dejaré la primera parte de algo que espero que continúe y luego, lentamente, acabaré este post con este punto a continuación. 

2 de marzo de 2016

1P/Halley

No tenía idea de:
  • Que todo se sentía tan bien
  • Que conocerla me iba a hacer quitarle el sticker a mi gorra y las complicaciones a mi vida.
  • Que está super bien besarse por mucho tiempo seguido.
  • Que me encanta el agua, el río, el mar. Y nunca regresar a la ciudad.
  • Que Justin Bieber suena así de bien.
  • Que estaba así de tragada del cine.
  • Que tengo tantísimos sueños y ganas de hacer muchas cosas.
  • Que la vida es así de linda cuando me quedo sola en mi cuarto.
Siento que me estoy conociendo. Soy nueva. Soy la niña nueva que entra en quinto y nadie entiende. Y me encanto así.
Soy una versión nueva de una mí misma que ya no conocía, y es que siento que no sabía nada de mi, que creía un montón de cosas pero como que no las había confirmado.
Que contaba por contar.

No sé bien si me siento completa o realizada o esas cosas. Creo que no. Creo que solo me siento yo. Creo que solo estoy tranquila.
Creo que solo tengo unas ganas súper locas de hacerle un número de sándwiches que ya no se pueda contar.
Creo que solo quiero que pueda ver de qué manera, con qué cara y pensando en qué cosas me voy caminando de su casa.
Creo que solo quiero mostrarle despacito que de verdad voy a morderla toda.
Creo que solo quiero que me muestre pedacitos de su vida y que me haga bailar everytime.

Digo "solo" como si fuera poco pero no es poco.

Qué bueno que los enredos los pongo yo.
Qué bueno que me gusta tanto Sofia Coppola.
Qué bueno que me guste contar poquito pero bonito.
Qué bueno que nos riamos tanto.

No entiendo. No entiendo nada.
Pero entiendo que el accidente de conocerla, y luego el accidente de que se quedara en mi vida, son como ese momento, accidental también, en el que a Edmond Halley se le ocurrió que los cometas orbitan alrededor del sol, y que hay uno que, con demasiada seguridad, es visible para los humanos de la tierra cada 76 años y que todo esto se debe a que los cometas se mueven raro. Que se "mecen" siguiendo, en este caso, una trayectoria elíptica.

Me regué horrible.

Un cometa solo es una roca llena de gases que se subliman cerca al sol y que gracias a otros gases y polvos deja tras su paso una especie de estela o cola.
Súper básico.
Puedo regarme horrible en este tema pero no puedo describir la razón por la que me es imposible dejar de mirar el lugar específico en el que empiezan sus cachetes. Y tampoco puedo describir el lugar.
Siento que es un resumen. Que si tuviera que sintetizarla usaría esa zona solo con la esperanza de que todos la vieran ahí, en ese lugar, así como yo lo hago.
De la misma forma en la que permito que sus pecas y el rosadito de su piel me ayuden a entender de qué está hecha. Qué partes la componen.

Traté de irme por las ramas.
Intenté hasta el final que no se me notara la cara de traga, al menos escribiendo.
Y fallé.

Otro día escribo sobre mi. Ella no me dejó.


19 de octubre de 2015

Home.

"Hogar" es nuestro lugar seguro, es el lugar en el que nos sentimos felices y tranquilos.
Hogar es ese espacio geográfico en el que no solo hallamos resguardo sino que finalmente nos encontramos a nosotros mismos.
Casa y hogar son sinónimos para mi, ninguno importa o significa más que el otro.

Podes decir que un lugar es tu casa cuando te sentís libre de bailar desnudo por todas partes esa maldita canción que has tenido pegada todo el día.
Podes decir que un lugar es tu casa cuando podes llorar durísimo y gritar sin miedo a que nadie te juzgue ni te reproche.
Podes decir que un lugar es tu casa cuando después de una jornada larga llegas a meterte bajo él y te acomodas despacito y te sentís increíble.
Podes decir que un lugar es tu casa cuando encierra de manera ideal todo lo bueno que hay en tu vida, cada una una de tus pasiones y gustos, todas tus frutas favoritas, pasta, arroz, besos, pijamas, etc.

Casa es ese lugar en el que descargas lo mejor y lo peor de lo que sos.
Las borracheras, las trasnochadas, los mejores platos de almuerzo, la pereza de levantarse de la cama, los postres, las series vistas de inicio a fin, el sexo a todo volumen y todas y cada una de las películas.
Casa es igual a sueños, a planes, a metas. Es igual a la construcción de una vaina rarísima que nunca voy a entender que se llama "vida".

Y hay muchas casas, y podes tener varias. Y también las personas pueden ser casas, o los perritos.

Cada quien con su respectiva casa y cada casa cubriendo respectivamente a su cada quien.

Tengo varias casas y en cada una de ellas me siento cómoda de distintas maneras.
A veces se siente necesario construir y habitar una más.

Home is where the heart feels comfy.
♥

2 de octubre de 2015

Soy del tamaño de una hormiga bebé.

Siento que llevo 21 años gritándole a un montón de personas gigantescas que no me escuchan.
Siento que llevo demasiado tiempo hablando bajito.
Siento que me he pasado todo el rato tratando de subirme a lugares altos y de amplificar mi voz pero nada parece funcionar.

A veces como que vivo por debajo de todos, como que me mezclo entre las sensaciones y las actitudes, como que me agacho para que pasen por encima de mi o en algunos pocos casos me encojo para escabullirme entre la gente.

Parece ser que todas las personas debemos gritar o hacer algo demasiado llamativo para que nos note el resto del universo, parece ser que es mentira eso de que ser único y "uno mismo" es suficiente para destacar.

Todo está lleno de estándares demasiado elevados y casi siempre mi actividad favorita es empezar de cero.
¿Cómo carajos voy a cumplir todas esas expectativas en lo que me queda de vida empezando de cero una vez a la semana?
¿Cómo carajos voy a poder gritar lo suficientemente fuerte como para que me escuche todo el mundo si mido como 25 centímetros?

A veces me imagino a mi misma como esos niños pequeños que requieren imperativamente que alguno de sus padres escuche sus súplicas sobre la necesidad absoluta que tienen sobre un juguete en particular. Yo soy el niño pequeño. La vida es alguno de sus padres. El juguete es cualquier cosa, desde un pedazo de pizza, un abrazo o las ganas de que me dediquen una canción hasta tomar decisiones sobre mi trabajo de grado o comprender el sentido de mi vida.

Siento que de estos 21 años que llevo gritando solo durante pocos minutos algunas personas se han detenido a escuchar, pero los que lo han hecho no tardan mucho tiempo en la actividad. Lo cual me hace pensar que mi discurso es aburrido.
¿Será que llevo 21 años gritando la misma mierda?

Eso sería decepcionante y un poco más común de lo normal.

Creo que finalmente somos seres que llevamos vidas bastante reiterativas, algunos son perseverantes y otros solamente somos muy tercos.

Pero bueno, qué mierda.
Esto es a lo que se le podría llamar una crisis existencial.
Qué pereza.






11 de agosto de 2015

¿Qué?

Siempre me ha parecido muy particular que nos quejemos de los cambios de las personas que nos rodean como si nosotros también no nos adaptáramos a las situaciones y a la velocidad y al movimiento de nuestras propias vidas.

Pero pues, sería hipócrita decir que nunca he preferido a lo que solía ser de lo que soy ahora.
O sea, este no es el caso, pero pues si.

Todo puede pasar. Todo mientras uno lo permita y se mueva con el cambio. Todo mientras uno lo decida y propicie el movimiento. Igual, quedarse estático no es una opción. Hay que ampliar el universo cada que se pueda y si no se puede también.

No sé nada. Había escrito un montón de cosas que siento que no sé pero las borré, porque no sé nada.
Sobretodo no sé que debo hacer ni como enfrentar nada. No sé qué cosas valen la pena y cuales no.

No vine a este mundo para sufrir cosas que no son mías, siento que solo vine a reirme y a bailar en cucos. Y pues, realmente si suena mejor.

Tengo un montón de planes, quiero construir un montón de recuerdos, no me interesa nunca dejar de ser así de romántica como soy y quiero casarme.
Quiero cambiar el mundo, sonreír todos los días, exprimir jugo de naranja sin pereza y soñar cosas lindas.
Quiero que me saquen a bailar y que me dibujen cosas bonitas, quiero ser muy punk un día y luego ponerme vestido y depilarme las piernas.
Quiero emborracharme re duro y no arrepentirme al día siguiente.
Quiero ir a la mejor fiesta de mi vida y luego recordarla como tal.
Quiero que me escriban, que me desnuden, que me desgarren y me levanten; que me voltéen, que me describan, que me gasten, que me recuerden, que me celen y que me roben el aliento.
Quiero descansar un momento de tratar de mantener todo bajo control. Quiero poder perder el control y sentirme bien al respecto.

Estoy muy enamorada y no quiero dejar de sentirme así, agarreme duro la mano y por lo que más quiera, no me suelte que mire que junto a usted quiero conquistar el universo entero.

26 de abril de 2015

Siempre supe que esto era una pésima idea.

Es demasiado difícil tener el corazón tan completamente lleno de alguien y sentir que falta el aire y las ganas y el entorno y absolutamente todo cuando uno toma y quiere perrear y ese alguien ya no está.
Ese alguien con el que uno característicamente se ha logrado acomodar en el universo para que el perreo intenso sea un vaivén casi coreografiado pero no, casi planeado pero no.
Ese alguien con el que uno comparte el cigarrillo y los labios, y la borrachera y los porros, y el metraje de las películas y la ducha, y los viajes y los planes.
Ese alguien que uno a veces quisiera querer que se muriera pero en realidad no lo puede querer nunca.
Ese alguien que llena todos los espacios.
Todos los huecos.

Y luego ese alguien se va.
Y tal vez tiene otros planes.
Y tal vez besa otros labios.
Y tal vez ve otras películas.

Y uno llora y se siente maricamente abandonado en el mundo y es estúpido porque hay un millón de cosas más relevantes que esa, como los deshielos y las circunstancias políticas del país. Pero no, todo es irrelevante y uno solo quiere zanahoria y acomodarle los crespos.

Todo es muy puto y es mil veces más puto a medida de que pasan los días, sobretodo porque uno cree que la carga se aliviana pero no, aparecen otras mierdas, y el desenfoque y las líneas torcidas y ya no hay nadie con quien compartir los pancakes de garda triste.

Esto no tiene sentido, y yo lo sé.
Siempre, siempre, siempre, siempre, siempre supe que era una pésima idea.

Hace muchos días me había cansado de llorar.
Hace muchos días quería creerme el cuento.
Hace muchos días trato de dejar de querer correr a abrazarte y a sentir la malparida calma.

Estoy angustiado, ¿y qué?